Sin categoría — 16 Diciembre 2012
La apertura de la frontera con Gibraltar celebra su 30 cumpleaños.

Ayer sabado se cumplieron 30 años de la apertura de la frontera con Gibraltar.

ED/ESPAÑA | Aniversario.

  • La disputa por la soberanía continúa del peñón continúa

Alberto Espinosa | Algeciras.

El 15 de diciembre de 1982 se produjo un acontecimiento histórico que marcó un antes y un después en las relaciones entre España y Gibraltar. Ese día se abrió la verja que separaba La Línea de la colonia y Francisco Romo, un linense que por entonces contaba con 52 años, se convertía en imagen de todos los informativos de la época. El gobierno de Felipe González ponía fin a 13 años de incomunicación entre familias que apenas estaban separadas por unos metros de distancia pero a las que una valla impedía contacto alguno. Posteriormente, en febrero de 1985, se permitió el paso de coches y mercancías.

Ahora, 30 años después de aquel día, la situación ha variado notablamente, aunque el conflicto por la soberanía, la jurisdicción de las aguas y la eterna lucha entre España, Reino Unido y el pueblo ‘llanito’, sigue latente y pese a los avances, la situación política -que no la social-, propicia que en determinados momentos la tensión vuelva al primer plano. Incluso en 2004 se produjo la histórica, para muchos lamentable, visita del ministro de Exteriores de España, el socialista Moratinos, a la colonia para ser recibido por Peter Caruana, entonces al mando del Ejecutivo gibraltareño.

Durante este tiempo, también hay que resaltar que se produjo hasta un cierre parcial de la frontera. Ocurrió el 3 de noviembre cuando el gobierno que entonces presidía José María Aznar ordenó la clausura de las comunicaciones por razones sanitarias. La llegada del crucero británico ‘Aurora’ alertó a las autoridades españolas, ya que 550 pasajeros estaban infectados por el virus Norwalk. Tras unos días de tensión se recuperó la normalidad, aunque muchos recordaron, entonces, lo ocurrido el 8 de junio de 1969 cuando se llevó a cabo el cierre de la frontera en protesta por la aprobación de la Constitución de Gibraltar, que mantenía el vínculo con la Corona británica.

En la actualidad las relaciones entre personas de uno y otro lado son «cordiales, “yo tengo mi novia en Algeciras y esto todo es un tema de los políticos»”, indica uno de los muchos taxistas que se dedican, a diario, en la Roca, a transportar turistas desde la zona de aduana hasta el centro comercial que «ha crecido una barbaridad desde que se abrió la verja».

Avance económico

Y es que el movimiento económico ha sido notable de un lado a otro. Los gibraltareños podían, por fin, salir de su pequeño municipio sin tener que coger un avión, mientras que para los españoles «aquello fue un boom», como apunta una mujer que aún hoy «sigo comprando azúcar, tabaco y otras cosas», ya que aquí -en La Línea- la situación está muy mal. No en vano, el comercio y sus posibilidades, tanto en precio como en variedad, fue uno de los impactos más importantes en la sociedad del Campo de Gibraltar. «Mientras en España comprar los deportivos de Jordan costaban un ojo de la cara aquí eran muy asequibles», igual pasaba con las bebidas alcohólicas, los pantalones tejanos, o el azúcar. Por no citar, los productos típicamente ingleses -galletas, té, pan o mantequilla-, que hacían las delicias de los nuevos visitantes y por supuesto, algo que ahora se mantiene, el ahorro en gasolina. Era típico entonces, y lo es ahora, el comentario de «vamos a Gibraltar a llenar el tanque».

Todo ese escenario se mantiene e incluso ha mejorado. Hay más tiendas, más empresas, amparadas en el régimen fiscal del Istmo, y la colonia ha crecido notablemente. Claro que muchos ‘llanitos’ también han podido comprar sus segundas residencias en la Bahía de Algeciras y la Costa del Sol, disfrutan de las playas o de los servicios que durante años les estuvieron vetados.

Pero en el plano político la situación no ha variado mucho, aunque al menos ahora no hay dictadura contra la que luchar, pese a que el actual ministro principal de la Roca, Fabian Picardo, ha aludido en más de una ocasión a un comportamiento «de aquella época» para criticar la actitud del gobierno de Mariano Rajoy.

A día de hoy, y mientras la frontera es un ir y venir de personas, coches, autocares o yates de lujo que atracan en el puerto del Istmo, los dirigentes de uno y otro lado siguen debatiendo sobre la soberanía, el Tratado de Utrecht, las aguas territoriales o si los pescadores de la zona gaditana pueden o no desarrollar su trabajo en las inmediaciones de la Roca. Los controles del tráfico, que a veces provocan colas de hasta cuatro horas para entrar o salir de la colonia, y la eterna pregunta tras 30 años ¿a quién ha beneficiado más la apertura?

Si se hace la reflexión en la calle la mayoría entienden que a las dos partes, aunque con cierta ventaja para los ciudadanos que se consideran más británicos que españoles, si la cuestión se plantea a los políticos, entonces el análisis es más complejo. España insiste en que el Tratado de Utrecht (1713) estipuló la cesión de la soberanía del Peñón y de las aguas del puerto, pero Gibraltar reclama un perímetro de tres millas marítimas, mientras tanto la gente de a pie, pasa día tras día por una frontera que lleva 30 años acumulando historia de uno y otro lado.

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Fuente: Elmundo.es/Youtube/Video 1:Rubén García Garzón/Video2: ManuTVX

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