Cultura Historia — 01 Enero 2016
Estrenamos nuevo año, estrenamos un nuevo enero

Enero, el mes que ahora estrenamos, es conocido por su famosa cuesta, que tras los gastos de diciembre en comilonas y el gasto excesivo en regalos y fiestas prolongadas, le hacen ser un temido mes, aunque a la vez es el mes primero de un año que comienza y en el que te emos puestas todas nuestras esperenzas de mejoras en nuestras vidas.
Pero ¿que sabemos realmente de enero?

Se lo contamos a continuación tras haber indagado un poco en el libro de Plutarco, afamado  historiador, biógrafo y ensayista griego. que en su libro Vidas paralelas, ya lo dejaba claro, porque originariamente, el calendario primitivo de Roma se dividía en solo en 10 meses. Fue Numa Pompilio, el segundo rey de Roma (715-672 a. de C.), quien adaptó el calendario al año solar y le agregó los 2 meses restantes.

ENERO fue el primer mes añadido. Su nombre antiguo era Ianuro, en honor al dios Iano, que era el protector de puertas y entradas. A esta divinidad se la representaba con una vara y una llave. 

Ante todo, y aprovechando que estrenamos año y que estrenamos enero, feliz año a todos nuestros suscriptores y amigos.

Por Jesús Núñez

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Extraido del libro de Plutarco. Vidas paralelas. Tomo l. Numa

XVIII.- Puso asimismo mano en el arreglo del calendario, si no con gran inteligencia, tampoco con una absoluta ignorancia; porque en el reinado de Rómulo contaban los meses desordenadamente y sin regla alguna, no dando a unos ni veinte días y dando a otros treinta y cinco, y aun muchos más, porque no teniendo conocimiento de la discrepancia que hay entre el sol y la luna, solamente atendían a que el año fuese de trescientos y sesenta días. Computando, pues, Numa que el resto de aquella discrepancia era de once días, por tener el año lunar trescientos cincuenta y cuatro, y el solar trescientos sesenta y cinco, doblando aquellos once días, aplicó un año sí y otro no al mes de Febrero este embolismo, que era de veintidós días, y los Romanos le llamaban “mercedino”: remedio de la tal discrepancia, que necesitó después de mayores medicinas. Mudó también el orden de los meses, porque a Marzo, que antes era primero, lo hizo tercero, y primero a Enero, que era undécimo bajo Rómulo, y duodécimo y último Febrero, que ahora tienen por segundo. Muchos son de opinión que estos meses de Enero y Febrero fueron añadidos por Numa, no habiendo dado al principio al año más que diez meses, como algunos bárbaros tres meses, y entre los Griegos los Árcades cuatro, y los de Acarnania seis. Para los Egipcios el año era de sólo un mes, y luego de cuatro, según dicen; y por esta causa, habitando un país nuevo, pasan por muy antiguos, y suben con sus genealogías a un número increíble de años, poniendo los meses por años en sus cómputos.

XIX.- Puede ser una prueba de que los Romanos sólo hacían el año de diez meses y no de doce, el nombre mismo del mes último; porque aun hoy le llaman Diciembre. El orden mismo convence que Marzo era el primero, porque al que era quinto desde él le decían Quintil, al sexto Sextil, y así en adelante cada uno de los demás: luego, cuando añadieron Enero y Febrero, les sucedió con el mencionado mes, que en el nombre era quinto o quintil, y en la cuenta séptimo. Hubo su razón para que el mes primero, consagrado por Rómulo a Marte, se llamase Marzo, y el segundo Abril, denominándose así de Afrodita, que es Venus, porque en él se hacen sacrificios a esta Diosa, y en el día primero se bañan las matronas coronadas de mirto. Algunos opinan que no se llama Abril de Afrodita, sino que, como tiene letra simple, se denomina Abril este mes de que, estando en él en su fuerza la primavera, abre y descubre los pimpollos de las plantas, porque esto es lo que la lengua indica. Al que se sigue por orden, de Maya le dicen Mayo, porque está consagrado a Mercurio; y a Junio denominan así de la diosa Juno. Mas hay algunos que sostienen tomar éstos su denominación de la edad más anciana y más joven; porque entre ellos los más ancianos se dicen mayores, y iuniores los más mozos. De los demás meses, a cada uno lo denominan del lugar que tiene, como si contaran: Quintil, Sextil, Septiembre, Octubre, Noviembre y Diciembre; aunque después el quinto, de César, el que venció a Pompeyo, se llamó Julio; y el sexto se llamó Agosto del segundo Emperador, que tuvo el sobrenombre de Augusto. A los dos siguientes les dio sus nombres Domiciano; pero por muy poco tiempo, pues luego que le quitaron la vida, volvieron a tomar los nombres primeros, llamándose Septiembre y Octubre; sólo los dos últimos conservaron siempre la denominación ordinal que tuvieron desde el principio. De los que añadió o mudó de lugar Numa, Febrero viene a ser como expiatorio, porque la voz casi lo indica, y entonces hacen libaciones por los muertos, y celebran la fiesta de los Lupercales, que en las más de sus cosas se asemeja a una expiación o purificación. El primero, Januario, de Jano, y a mí me parece que a Marzo, denominado de Marte, lo quitó Numa del lugar preeminente, con la mira de dar siempre más estima a la parte administrativa o civil que a la militar; porque de Jano en lo antiguo, ora fuese genio, ora fuese rey, se dice haber sido político y popular, y que indujo mudanza en el modo de vivir fiero y silvestre: y por esta razón lo pintan con dos caras, como que pasó la vida de los hombres de una forma y disposición a otra.

XX.- Tiene en Roma un templo, también con dos puertas, a las que llaman puertas de la guerra, porque es de ley que estén abiertas cuando hay guerra, y que se cierren hecha la paz: cosa difícil y pocas veces vista, habiendo tenido siempre el gobierno que atender a alguna guerra para contener a las naciones bárbaras que de todas partes le rodeaban. Sólo se cerró bajo el imperio de César Augusto, después de la derrota de Antonio; y antes en el Consulado de Marco Atilio y Tito Manlio por poco tiempo, porque al punto soV brevino la guerra, y fue preciso abrirle. Mas bajo el reinado de Numa ni un día siquiera se vio abierto, sino que por cuarenta y tres años continuamente se mantuvo cerrado: ¡tan cumplidamente y de raíz arrancó las ocasiones de la guerra! Y no solamente el pueblo romano se suavizó y domeñó con la justificación y mansedumbre de su rey, sino que también las ciudades circunvecinas, como si de allá inspirara en ellas un aura suave y un soplo saludable sintieron un principio de mudanza; y deseosas de benevolencia y de paz, a nada más aspiraron que a cultivar la tierra, criar sus hijos en reposo y venerar a los Dioses. Las fiestas, las danzas, los hospedajes y los agasajos de unos a otros, que sin miedo se reunían, fueron la suerte de toda la Italia, como si de la fuente de la sabiduría de Numa corriese hacia todos lo honesto y lo justo, y como si su serenidad se extendiese a todas partes; de manera que aun no alcanzaron a pintar aquel estado las hipérboles poéticas de los que dicen: Su tela hace la araña en los paveses, y se cubren de orín lanzas y espadas: no se oye el son de la guerrera trompa, ni de los ojos huye el blando sueño; pues no se cuenta que hubiese habido ni guerra ni inquietud alguna sobre mudanza de gobierno en el reinado de Numa, ni tampoco enemistad alguna contra él, ni envidia ni asechanzas, ni sedición por codicia de reinar; de manera que, bien fuese miedo de un hombre sobre el que parece velaban los Dioses, o respeto a la virtud o fortuna particular, goberP nada por algún genio que conservaba su vida libre y pura de todo mal, vino a ser ejemplo y argumento de aquella sentencia que mucho tiempo después se atrevió a pronunciar Platón acerca del gobierno: que no hay descanso para los hombres, ni cesación de sus males, si no sucede por una feliz casualidad que la autoridad regia se junte con una razón cultivada por la filosofía, para que haga que la virtud triunfe del vicio. Dichoso, pues, el hombre verdaderamente prudente, y dichosos los que obedecen los sabios preceptos que salen de unos prudentes labios; porque será muy raro que aquel necesite usar de fuerza ni de amenazas, y más bien éstos, viendo la virtud misma en el ejemplar manifiesto y en la ilustre vida del que manda, voluntariamente se harán moderados, y se ajustarán a una vida irreprensible y dichosa por el amor y benevolencia hacia ellos, acompañados de justicia y modestia, que es el término más glorioso del mando; y entre todos el ánimo más propiamente regio es el que pueda producir esta conducta y esta disposición en los súbditos: a lo que parece haber atendido Numa más que otro alguno.

Dicho esto, desearles lo mejor para superar enero, febrero, marzo… Y así hasta el final de este 2016, que se presenta cargado de incertidumbre, sobre todo politica, aunque como no queda notra, también cargado de esperanza.

Nosotros seguiremos como siempre al pie del cañón, haciéndoles llegar siempre lo mejor.

Feliz 2016 a todos desde ErDesvan.

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